Módulo 3 | Ser emprendedor/a en la vida cotidiana para fomentar el pensamiento creativo

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Introducción

    En este módulo, los padres aprenderán estrategias para pensar de manera creativa y crítica mediante el desarrollo y el aprendizaje de habilidades efectivas para abordar las cuestiones, problemas y retos de la vida cotidiana desde una perspectiva fresca, de una manera que se denomina «pensar fuera de la caja» (pensar con originalidad). Ser creativo y capaz de pensar con originalidad se clasifica comúnmente como una habilidad innata, un talento que se tiene o no se tiene (N.B. la creatividad también se aborda en el módulo 5).

Sin embargo, como han demostrado varios investigadores, el pensamiento creativo y crítico puede considerarse como una competencia que cualquiera puede desarrollar y mejorar a través de diversas técnicas y prácticas, y puede convertirse en una clave esencial para el éxito en nuestras vidas. Es absolutamente posible fomentar las habilidades para «pensar fuera de la caja». Todo el mundo tiene el potencial para hacerlo, y los padres pueden desempeñar un papel fundamental para fomentar esta habilidad en sus hijos.

Pero, ¿qué significa realmente «pensar fuera de la caja»?

Pensar fuera de la caja es la capacidad de pensar de forma diferente. Significa tener la capacidad de mirar algo desde diferentes ángulos e imaginar hacer algo nuevo evitando las soluciones más obvias y ortodoxas. Pero para hacerlo, es necesario abordar las cosas desde diferentes puntos de vista reuniendo información e ideas de una manera nueva e innovadora.

El origen de la metáfora «pensar fuera de la caja» viene de la prueba de «Los 9 puntos»: al dibujar 9 puntos equidistantes a 3 x 3 como en la imagen de abajo, hay que conectarlos con 4 líneas sin quitar nunca el bolígrafo del papel. Este test fue inventado entre los años 70 y 80, cuando los grupos de consultoría de gestión comenzaron a utilizar un rompecabezas particular llamado «el rompecabezas de los 9 puntos», tomado de un libro de Sam Lloyd en 1914 titulado Cyclopedia of Puzzles. Para encontrar una solución hay que «salir» literalmente del diagrama cuadrado (cuadro) representado por los puntos dispuestos en 3×3:

Esa caja es un símbolo del pensamiento convencional, así que salir de ese perímetro significa mirar la realidad de una manera no convencional. Desde la infancia, a todos nos animan a pensar fuera de la caja, pero apenas entendemos lo que significa. El rompecabezas de nueve puntos es una poderosa metáfora visual que nos ayuda a entender el concepto y cambiar la forma en que vemos las cosas. Si desarrollas, mejoras y practicas las competencias de «pensar fuera de la caja», te conviertes en un verdadero «pensador creativo» y en:

  1. un buen comunicador
  2. una persona de mente abierta
  3. un solucionador de problemas
  4. un pensador flexible y analítico
  5. un buen planificador

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Enseñar a nuestros hijos a pensar con originalidad es crucial, ya que esto les permitirá ser más dinámicos y flexibles, ser capaces de resolver problemas y adaptarse a los rápidos cambios digitales, sociales y culturales que tienen lugar a nuestro alrededor.

El pensamiento creativo y crítico es un componente clave del aprendizaje emprendedor, ya que permite el desarrollo de procesos interesantes y promueve una mentalidad verdaderamente emprendedora, como la de reflexionar sobre cómo mejorar una experiencia, un producto o un servicio. La educación emprendedora va más allá de la creación de empresas, ya que permite que los niños tengan la visión de acceder a y transformar oportunidades de diferentes tipos. Se trata de aumentar la capacidad de los niños para anticiparse a los cambios sociales y responder a ellos.

Una cosa es desarrollar este proceso cognitivo analítico e innovador, pero igualmente importante es desarrollar la competencia de trasladar esas ideas a acciones organizadas. Es entonces cuando la capacidad de planificar y gestionar se vuelve importante, que es lo que discutiremos en la segunda parte de nuestro módulo.

Cuando hablamos de planificación y gestión, nos referimos a la facultad de identificar objetivos y prioridades, de organizar los recursos para el futuro y de distribuir las responsabilidades de forma adecuada y eficiente. Esto significa ser capaz de planificar y ejecutar diferentes tipos de actividades, optimizar los costes e ingresos, gestionar los recursos asignados de manera eficiente, mantener los compromisos y plazos, y evaluar la eficacia del trabajo realizado.

  •  «La planificación suele interpretarse como un proceso que tiene como fin desarrollar una estrategia para lograr los objetivos [] deseados, para resolver problemas y para facilitar la acción» (Mitchell 2002, 6).
  • «La gestión hace referencia al control y la planificación de los detalles» (Bauer 1998). Mediante el uso sensato de los medios disponibles, se toman las decisiones reales y se llevan a cabo las acciones para lograr los objetivos» (Storey 1960).

La planificación y la gestión como competencia pueden desglosarse en diferentes hilos de aprendizaje, que pueden ser mapeados en el plan de estudios para asegurar que los jóvenes desarrollen diversos aspectos de la competencia:

  • Definir objetivos
  • Planificar y organizar
  • Desarrollar planes sostenibles
  • Definir prioridades
  • Monitorizar su progreso
  • Ser flexible y adaptarse a los cambios

Las habilidades de planificación y gestión son muy importantes para los niños. En la escuela, la organización es esencial para mantener bajo control las tareas, proyectos y planes de estudio. Por eso la idea de organización puede parecer pesada para muchos niños. Por supuesto, nadie nace con habilidades de gestión, planificación y organización, ya que éstas forman parte de una serie de habilidades evolutivas que se desarrollan con el tiempo de forma gradual a medida que los niños crecen. Por esta razón, puede ser útil enseñar a los niños a organizarse, empezando por los hobbies y las actividades extraescolares. Aprender a organizar algo que les guste puede ayudarles a interiorizar buenos hábitos, que luego podrán aplicar en la escuela, el trabajo y la vida en general. El adulto puede poner en práctica estrategias y herramientas que permitan al niño desarrollar y perfeccionar estas habilidades y, en consecuencia, que le ayuden a gestionar su vida cotidiana de manera eficiente.